Visita a Sex Shop

Después de oír a Carmen (compañera de equipo y amiga), expresar sus temores y a pesar de que yo ya había asistido con anterioridad a una Sex Shop, mi temor empieza a surgir y me pregunto ¿Porqué una hora?, ¿No es acaso mucho tiempo?

Voy en el metro rumbo a dicha tienda y comienzo a conjeturar si voy a estar nerviosa, que creo que va a ser menos divertido ir sola; pero por otra parte, porqué los nervios si ya se como es y sé lo que pasa ahí, que es solo una tienda, etc. Noto además que tengo prejuicios, que desearía ir acompañada, y que mi pensar es contradictorio.

Pienso que cuando hablé con Carmen me sentía segura y hasta le dije todo un alegato respecto a sus miedos, y si ella pudiera verme en estos momentos, seguro estaría riéndose de mí.

También recuerdo a un profesor, que a menudo me  dice —si tienes miedo, solo siéntelo, observa lo que pasa y haz lo que tengas que hacer. —

LA TIENDA

Está ubicada en el Eje Central muy cerca del cine Teresa, es un edificio rosa, que llama la atención con respecto al resto de las construcciones por su color y letras de EROTIKA. En la planta baja solo hay un pasillo con un aparador que muestra algunos artículos, el pasillo dirige a unas escaleras que llevan a la tienda, está decorado con luces neón de color rosa.

El lugar es bastante amplio, si lo comparara con el tamaño de departamentos pequeños, tal vez ocuparía dos.

Los artículos mostrados, están  separados por habitaciones (por decirlo de alguna manera). En la entrada están los condones y lubricantes, en una parte están las películas (divididas según las preferencias), en otra lencería y disfraces, en una más hay juguetes, también hay una sección de cabinas.

El personal que atiende el local son en su mayoría jóvenes, hay más hombres que mujeres, y son ellos quienes abordan a la gente que entra diciendo cosas como – bienvenido(a), si deseas algún artículo te lo podemos mostrar sin compromiso–, y demás cosas por el estilo.

Decidí previamente guardar la libreta y estar ahí solo como alguien que va a comprar, y sacarla o decirles el motivo de estar ahí, solo en caso de que fueran insistentes para ofrecer los artículos, pero la verdad, es que pude estar un buen rato sin que se acercaran.

Pude notar que el hecho de que no hubiera gente comprando en un inicio, aumento mi ansiedad, porque pensé que iban a insistir en vender; sin embargo, una vez que entró más gente, me relajé y mi ansiedad fue disminuyendo.

Lo que observé en la gente que entraba a comprar, es que en su mayoría son hombres, aunque también entran algunas parejas, no vi a ninguna mujer sola, entrar al lugar. En la sección de cabinas solo vi a hombres.

Pude observar, que cuando vine acompañada veía con más atención los artículos y preguntaba de los que desconocía, pero ahora me cuesta más trabajo fijar mi atención en alguno, como que me da pena.

Después de un rato se acerco una joven a preguntarme si buscaba algún artículo en particular y le respondí que no iba a comprar, que yo era una estudiante de Psicología Social y que me habían dejado de tarea reportar lo que sentía al estar en un lugar como ese, y le pregunté si había algún problema en que me quedara hasta ajustar el tiempo requerido; y me respondió que no había ningún problema, pero iba como sonriendo; yo no se si se reía por la cara de tonta que seguramente estaba poniendo yo, o por lo que le dije, pero cuando salí de ahí, me acerqué a ella para despedirme, y lo hizo de una manera muy cordial, me deseo suerte en mi tarea y yo le di las gracias, y salí bastante aliviada del lugar.

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